Supongo que no será noticia para los lectores en el hemisferio norte que este verano está haciendo mucho calor. Aquí en el sur estamos con frío (aunque no tanto como recuerdo los inviernos de mi infancia), así que yo me tengo que enterar por Internet que, según cuentan científicos de la Instituo Goddard para Estudios Espaciales de la NASA, la temperatura global promedio fue más elevada en los últimos 12 meses que durante cualquier otro período de 12 meses en la historia, basándose en información de 5.000 estaciones climáticas alrededor del mundo. Otras organizaciones como US National Climatic Data Centre, The National Oceanic yAtmospheric Administration han difundido datos que lo corroboran.

Por un lado, este es un año donde ha influido la corriente de El Niño, lo que suele calentar la superficie del planeta más de lo habitual en las regiones del trópico, pero por otro lado, estamos en un momento del ciclo solar donde la actividad está al mínimo, lo que debería tener un efecto enfriador del planeta, salvo por ese pequeño detalle de la elevadísima concentración de carbono en la atmósfera.

Romper récords es lindo, generalmente es un testimonio del esfuerzo humano para alcanzar metas sorprendentes. Primero se dijo que había sido la primavera boreal más cálida, y los meses que le siguieron se ganaron el puesto del más caliente también. Además de los 9 países en el medio oriente y África que registraron récords de temperatura este año. También podemos sumar que la década pasada quedó registrada como la más cálida hasta ahora. Estos no son lindos récords.

Mientras sube la temperatura, el ecosistema marítimo (y el de todos en consecuencia)se ve afectado, y hasta se piensa que un 10% de los trabajadores rurales mexicanos tendrán que emigrar hacia Estados Unidos en los siguientes años. La comunidad científica está en un 97% de acuerdo con la evidencia del calentamiento global y con la noción de que las actividades humanas son sus causantes. Ya no queda lugar para escepticismo, esta estadística para 2010 es clara evidencia de que el clima está cambiando, y que si no se trabaja en serio para revertir la situación, estamos en serios problemas.


Usos del suelo
• En Paraná (Brasil), los agricultores han desarrollado sistemas de manejo ecológico que combinan con técnicas de no laboreo. La producción de trigo y de soja en las parcelas sin laboreo es un tercio mayor que en las convencionales labradas, reduciéndose la erosión hasta en un 90%.
• Una explotación lechera de Pennsylvania invirtió 1,14 millones de dólares en 2005 en un proyecto para tratar el estiércol de 800 vacas, empleando un digestor de estiércol y una unidad de cogeneración de calor y electricidad. En la actualidad, la granja está rentabilizando la inversión, utilizando el biogás para generar 120 Kw/h de electricidad que vende a la red de suministro local.
• Tanto en la India como en China se han iniciado programas nacionales de gran envergadura para revegetar millones de hectáreas de bosques y praderas, considerados como inversiones para reducir la pobreza y proteger las cuencas fluviales.
• En Marruecos, 34 cooperativas de pastores con más de 8.000 miembros han recuperado y gestionan 450.000 hectáreas de reservas de pastizales.
• En Rajastán, en la India, los programas de restauración de cuencas hidrográficas liderados por las comunidades han recuperado más de 5.000 ‘johads’ tradicionales (pequeñas represas de barro para recoger el agua de las lluvias monzónicas) en más de mil aldeas.
• Algunos países están empezando a reorientar las subvenciones hacia programas agroambientales que remuneran los servicios de los ecosistemas, y que pueden incluir explícitamente el almacenamiento de carbono o la reducción de emisiones.

Energía
• Güssing, en Austria, se ha transformado en una ciudad autosuficiente energéticamente, cambiando a energías locales y renovables, y ahora disfruta de un nivel de vida mucho más alto y ha reducido sus emisiones de carbono en más de un 90%.
• El diseño integrado de edificios con múltiples medidas de eficiencia energética puede reducir el consumo energético al menos hasta la mitad que en los edificios convencionales, habiéndose conseguido un ahorro de más del 80% en algunos casos.
• La Red de Generación Combinada (Kombikraftwerk), un proyecto que interconecta 36 instalaciones hidroeléctricas, eólicas, solares y de biomasa en toda Alemania, ha demostrado ya que la combinación de fuentes renovables y un control más eficaz pueden compensar las fluctuaciones de corta duración y suministrar electricidad de forma fiable a partir de fuentes 100% renovables.
• En Suecia, los impuestos sobre energía y CO2 impulsaron entre 1980 y 2005 una importante sustitución de los combustibles fósiles por biomasa para las calefacciones de barrio, reduciendo las emisiones de este sector a menos de la tercera parte de su nivel en 1980.
• Actualmente, más de 40 países, estados y provincias han aprobado normativas de tarifas de introducción de renovables a la red, que, por lo general, confieren a quien produce electricidad a partir de fuentes renovables acceso preferencial a la red y precios mínimos garantizados a largo plazo por su electricidad.
• Según el gobierno alemán, la normativa de tarifas de introducción de renovables a la red evitó en 2007 aproximadamente 79 millones de toneladas de emisiones de CO2, mientras que el comercio de emisiones redujo las emisiones del país en 9 millones de toneladas. La normativa de tarifas de introducción de renovables a la red se considera la principal política de protección del clima en Alemania.
• Argelia tiene previsto construir 3.000 kilómetros de cable hasta Alemania, que le permitirá exportar 6.000 MW de energía solar térmica en 2020: el complemento perfecto a la gran producción de energía eólica de Alemania.

Generar Resiliencia
• La ciudad de Manizales, en Colombia, está dando algunos pasos para generar resiliencia, concretamente evitando que la población de renta baja, que está aumentando rápidamente, se establezca en lugares peligrosos para vivir.
• Los campesinos del distrito de Njoro, en Kenia, están adoptando diversas estrategias para adaptarse al cambio climático, por ejemplo, sustituyendo sus cultivos de trigo y patata por otros de ciclo más corto como las alubias y el maíz, y sembrando cada vez que llueve, porque ya no está claro cuál es la temporada de cultivo.
• Algunos pueblos del Nepal están generando resistencia y resiliencia frente al cambio climático mejorando el acceso a los recursos y al patrimonio mediante la distribución de ganado menor, realizando demostraciones de cultivos hortícolas, preparando huertas y cultivos de agricultura ecológica y empleando tecnologías para cultivar las tierras en pendiente.
• Los campesinos locales del noreste de Tanzania utilizan indicadores específicos para determinar el comienzo de la época de lluvias: aumento de la temperatura; relámpagos; diversos cambios en las plantas y modificaciones en las pautas de comportamiento de las aves, insectos y mamíferos.
• El gobierno de Mali proporciona información sobre el clima directamente a los campesinos, para ayudarles a medir las variables climáticas.

Emisiones y calentamiento
• Las proyecciones del último informe del IPCC indican que para el año 2100 el calentamiento global alcanzará entre 1,1 y 6,4º C por encima de la temperatura media del periodo 1980-99. De no cambiar la tendencia actual de emisiones crecientes, se prevé que a finales de siglo la temperatura de la Tierra haya subido entre 4 y 6º C por encima de la actual, o incluso más.
• Una evaluación reciente indica que si el planeta se calienta más de 3º C por encima de los niveles preindustriales podría acercarse a un número importante de “puntos de no retorno”, umbrales que de superarse harán difícil, si no imposible, invertir los cambios en el sistema climático. Sin embargo, ciertos puntos de no retorno –entre ellos la pérdida de la capa de hielo de Groenlandia– podrían alcanzarse con niveles de calentamiento de menos de 1,5 o 2º C.
• Los resultados del último informe de evaluación del IPCC y de los estudios más recientes respaldan la conclusión de que el nivel “seguro” de calentamiento se sitúa en los 2º C o menos.
• Una vez estabilizada la concentración de gases de efecto invernadero, la temperatura media mundial seguirá subiendo durante décadas debido a la inercia del sistema climático, pero también es muy probable que la temperatura empiece a estabilizarse pasadas varias décadas.
• Se prevé que la mitad del dióxido de carbono (CO2) emitido en la actualidad permanezca en la atmósfera durante un siglo, y otra gran parte permanecerá incluso 10.000 años más.
• Algunas investigaciones recientes han demostrado que resulta viable técnica y económicamente reducir las emisiones de CO2 con suficiente rapidez como para que las concentraciones de gases de efecto invernadero puedan limitarse a unas 400 ppm de CO2eq, o más bajas a largo plazo.

Usos del suelo
• Los cambios de uso del suelo y la quema de combustibles fósiles son las dos fuentes principales del aumento de CO2 en la atmósfera que están cambiando el clima mundial. En conjunto, los usos del suelo y los cambios de uso del suelo representan en torno al 31% del total de las emisiones de efecto invernadero originadas por la actividad humana.
• El laboreo del suelo libera CO2 a la atmósfera. En todo el mundo existen aproximadamente 95 millones de hectáreas de cultivo gestionadas con técnicas de no laboreo –cifra que está aumentando rápidamente, especialmente a medida que el incremento de precio de los combustibles fósiles aumenta el coste de labrar.
• Los cultivos vivaces almacenan más carbono en el suelo que los que se replantan cada año. Los prados de siega autóctonos inmovilizan 179 toneladas de carbono y 12,5 toneladas de nitrógeno por hectárea, mientras que los cultivos anuales de trigo sólo retienen 127 toneladas de carbono y 9,6 toneladas de nitrógeno.
• La ganadería representa actualmente el 50% de las emisiones procedentes de la agricultura y de los cambios de uso del suelo.

Fusión del hielo y disponibilidad de agua.
• Las proyecciones del IPCC prevén una reducción del hielo oceánico en el Ártico y en la Antártida en todos los escenarios de emisiones no mitigadas, desapareciendo casi totalmente el hielo estival ártico hacia finales de siglo. La rápida disminución de hielo estival observada (alrededor del 9,1% anual para el periodo 1979–2006) supera las proyecciones realizadas en casi todos los modelos recientes del IPCC.
• Se prevé que para la década de 2050 descienda el caudal anual de los ríos y la disponibilidad de agua en las regiones áridas en latitudes medias y en los trópicos, aumentando en las latitudes altas y en algunas zonas tropicales húmedas.
• La sequía de 2001-2007 en Australia –el periodo más caluroso y de mayor sequía registrado en este continente– afectó muy gravemente al suministro de agua.
• El glaciar Gangotri del Himalaya, que suministra hasta el 70% del caudal del río Ganges, está retrocediendo 35 metros anuales. En el momento que desaparezca, el Ganges se convertirá en un curso fluvial estacional, dejando sin agua a unos 400 millones de personas.

Energía
• Los edificios utilizan alrededor del 40% de la energía mundial y generan un porcentaje proporcional de las emisiones causantes del calentamiento.
• La generación eléctrica representa en la actualidad el 41% del consumo mundial de energía primaria –es decir el consumo total de energía, desde las minas de carbón hasta los electrodomésticos y otros “usos finales”– y el 44% de las emisiones de CO2.
• Las energías renovables –incluyendo las grandes centrales hidroeléctricas– proporcionan casi una quinta parte de la electricidad mundial.
• La calefacción y la refrigeración representan el 40-50% de la demanda mundial de energía. Las energías renovables son una de las opciones más económicas para reducir las emisiones de CO2 y la dependencia de los combustibles fósiles, sin embargo, sólo cubren actualmente entre el 2 y el 3% de la demanda mundial.
• Alrededor de dos tercios de la energía que alimenta las centrales eléctricas del mundo se desaprovecha –liberándose al entorno en forma de calor.

1. Pensar a largo plazo. El problema del clima se centra en la probabilidad de que las generaciones futuras deban sufrir un medio ambiente global degradado por la negativa de las generaciones actuales a vivir en equilibrio con la atmósfera. Los líderes con visión de futuro deberán lograr que la sociedad asuma su responsabilidad ante los impactos futuros de su comportamiento actual, actuando en consecuencia.
2. Innovación. Invertir el crecimiento de las emisiones requerirá tecnologías que rompan la relación entre carbono y consumo energético con el mínimo sacrificio posible de precios y de comodidades. Existe toda una gama de tecnologías de energías renovables para producir electricidad y cubrir las necesidades de calefacción y refrigeración. Estas tecnologías incluyen edificios que producen más energía de la que consumen y “redes inteligentes” que emplean tecnologías de la información para adaptar con precisión la producción eléctrica renovable a la demanda.
3. Población. Aunque en el contexto del cambio climático rara vez se hace referencia a ello, las tendencias del aumento de la población en el futuro podrían ser determinantes para el éxito o el fracaso de equilibrar a largo plazo las actividades humanas, la atmósfera y el clima. Es probable que la población del mundo deje de crecer, descendiendo gradualmente durante algún tiempo, cuando las mujeres adquieran plena capacidad para decidir por sí mismas si quieren y cuándo quieren tener hijos.
4. Cambiar estilos de vida. Es preciso desmitificar la presunción de que “la buena vida” requiere un consumo individual creciente, comer más carne, tener casas y vehículos cada vez más grandes y que todo sea de usar y tirar. Puede sustituirse por un espíritu de sacrificio material compartido y justo –sin que ello suponga una pérdida de lo realmente importante–, como gozar de buena salud, pertenecer a una comunidad sólida y tener tiempo para disfrutar de la familia.
5. Cuidar la tierra.  El suelo y la vegetación pueden absorber miles de millones de toneladas de carbono de la atmósfera si se gestionan adecuadamente. Los paisajes agrícolas pueden lograr este objetivo mientras mejoran la producción de alimentos y de fibras y minimizan la necesidad de fertilizantes químicos y laboreo con un elevado consumo de combustibles fósiles, además de aumentar los ingresos de los agricultores.
6. Instituciones fuertes. Igual que sucede con el deterioro de la economía mundial, la naturaleza global del cambio climático requiere una cooperación internacional y una gobernanza sólida. La fuerza y eficacia de las Naciones Unidas, de bancos multilaterales y de los principales gobiernos nacionales son cruciales para enfrentarse al cambio climático mundial. Estas instituciones (y las que surjan del esperado acuerdo climático de Copenhague en 2009) necesitan un fuerte respaldo popular para llevar a cabo su crucial tarea.
7. La equidad, un imperativo. Ningún acuerdo climático tendrá éxito sin el apoyo de los países que han contribuido muy poco hasta ahora al cambio climático provocado por el hombre, que tienen un nivel de emisiones per cápita bajo y tendrán mayores dificultades para adaptarse a los cambios. Es esencial, por tanto, que se alcance un pacto justo entre los países en desarrollo y los países industrializados.
8. Estabilidad económica. En un mundo obsesionado actualmente por la renqueante economía global, abordar el cambio climático requerirá prestar atención a los costes y a la promesa de mejorar las perspectivas económicas, en vez de socavarlas. Un acuerdo por el clima tendrá que ser eficaz tanto en los periodos de prosperidad como en los de penuria económica, afrontando sin titubeos los problemas de pobreza y de desempleo, mientras reduce constantemente las emisiones de dióxido de carbono y de otros gases de efecto invernadero.
9. Estabilidad política. Es mucho más improbable que un mundo acosado por los conflictos y el terrorismo evite una alteración peligrosa del clima que un mundo en paz. La seguridad y el clima deberán abordarse de forma simultánea. El lado positivo es que negociar un acuerdo climático eficaz y justo brindará a los países la necesaria oportunidad para lograr la paz y reconducir las relaciones internacionales hacia la cooperación en vez de la competencia.
10. Movilizarse para el cambio. La mejor forma de luchar contra el cambio climático que estamos provocando es entender que el esfuerzo para acabar con las emisiones netas de gases de efecto invernadero es una oportunidad para crear una nueva economía global y nuevos modelos de vida. No hay garantías de que semejante transición sea fácil, ni siquiera que sea posible. Pero un movimiento mundial que realice este esfuerzo es necesario de inmediato y podría brindar nuevos puestos de trabajo, nuevas oportunidades de paz y la mayor cooperación mundial lograda en la historia de la Humanidad.

Se agota el tiempo para reducir las emisiones de dióxido de carbono: energías renovables, eficiencia energética, agricultura, silvicultura y la resiliencia de las sociedades brindan oportunidades para gestionar el cambio climático.
Recuperarse de la crisis económica y climática requiere de una estrategia que debe abordar la relación entre el calentamiento global, la producción de alimentos, el crecimiento demográfico y la economía global.
Según el libro “El mundo ante el calentamiento global. La situación del mundo 2009”, publicado en castellano por el CIP-Ecosocial e Icaria, será necesario recortar las emisiones de forma mucho más drástica de lo que generalmente se había previsto, eliminando prácticamente las emisiones de dióxido de carbono antes de 2050 para evitar una alteración catastrófica del clima mundial.
Todos los autores del libro coinciden en que no es demasiado tarde para salvar el clima del planeta para que pueda perdurar la civilización humana: las energías renovables, las mejoras en eficiencia energética, la agricultura, la silvicultura y la resiliencia de las sociedades brindan numerosas oportunidades para ralentizar y gestionar el cambio climático.

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